
LA VEGA.- En la comunidad de Bayacanes, la figura de Don Luis de la Cruz Pérez Luna, a sus 80 años, se erige como un símbolo de perseverancia y tradición culinaria. Desde la década de 1970, este carismático vendedor de arepas ha endulzado los caminos hacia Jarabacoa con su especialidad gastronómica.
Todo comenzó con apenas 33 pesos y un sueño modesto: construir un hogar para su familia. Don Luis decidió vender un cerdito que tenía para iniciar su negocio, apoyado por su esposa quien se sumó a la tarea de cocinar las tortas. Desde entonces, ha dedicado cada mañana, excepto los lunes, a preparar sus arepas a la orilla del río, utilizando tres fogones que alimenta durante horas.

A lo largo de los años, su negocio se ha convertido en un punto de referencia para locales y turistas que llegan de todas partes del mundo en busca de sus deliciosas arepas. La habilidad de Don Luis para estimar el peso de cada porción con solo tocarla es legendario entre sus clientes, demostrando una destreza adquirida a través de décadas de experiencia.
A pesar de enfrentar desafíos de salud como la diabetes y la presión alta, Don Luis mantiene una salud envidiable gracias a su estilo de vida libre de vicios y su rutina disciplinada. Con orgullo, menciona que, aunque su negocio no genere grandes fortunas, siempre ha sido suficiente para alimentar a su familia.

Con 11 hijos criados con el trabajo de sus manos, algunos de los cuales ahora le ayudan en el negocio, Don Luis es un ejemplo viviente de cómo los sueños pueden realizarse con esfuerzo y economía. Su historia no solo es la de un vendedor de arepas, sino la de un hombre que ha dejado una marca indeleble en su comunidad, donde su nombre y sus arepas seguirán siendo recordados por generaciones.
Esta historia es autoría de Nicole Collado y el Listín Diario.
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