Por: Soniel Gonzáez
Cuando comenzaron los abusos del policía, el muchacho que le hizo entender que por grande y fuerte que seas puedes un día caer al suelo, aún no había nacido.

Cuando el policía hoy con rango de coronel comenzó a hacer de los abusos su pasión y del maltrato el alimento de su ego, el jovencito que lo puso a probar el polvo no había nacido.
Cuando las frustraciones se apoderaron del alma del policía y esas lagunas mentales le hicieron creer que abusar del débil era la mejor manera de sentirse hombre, el chamaco que le hizo entender que a cualquiera le dan que come y guarda, no había nacido.
En los tiempos que aquel uniformado se hizo famoso por levantar los hombres por los fundillos y trancarlos sin ningún tipo de respeto a los derechos individuales del ser humano y trataba los hombres como muñecos sin que nadie se atreviera a decirle que eso estaba mal, El blanquito que lo sorprendió derribándolo a la lona no había nacido.
Si nos remontamos a la primera mitad de la época de los 90s, cuando alcanza el rango de oficial aquel policía de mano dura que se va destacando en los cuarteles por su férrea actuación en contra de los desarmados indefensos en acciones claras y características de los cobardes que se aprovechan de las debilidades de los demás, para demostrar su poderío y fuerza, les aseguro que se podría escribir un libro con las Hazañas de este carajo, que no supo entender cuál es el verdadero roll de un policía y que se creyó siempre por encima del bien y el mal.
Más de 20 años han pasado desde aquel día que el policía hoy nockeado ultrajó y trancó un anciano en el cuartel de Villa Riva por este haber ido a ver un nieto que estaba preso por haber echado combustible en la bomba de Chalas estando cerrada. No conforme con eso cuando otro nieto del anciano fue a ver que había pasado con el octogenario señor, también lo encerró violando todos los preceptos legales. Fue un delito del muchacho que abusó sirviéndose el combustible, mas no tenía alguna culpa su abuelo que era más serio que toda la descendencia y ascendencia del policía.
Las anécdotas de atropello y violaciones del policía en cuestión no son recientes.
Son más de treinta años de una vida policial sustentada en la violencia, el maltrato, crímenes, vejaciones y maldad, los cuales fueron tirados al suelo en fracciones de segundo.
El policía pudo haberse retirado con la pensión correspondiente, con el orgullo de que se pasó más de tres décadas maltratando sin que nadie le pusiese un dedo encima. Pero el diablo no duerme y a veces la vida con diminutos actos nos hace entender que tan pequeños somos. En un paro pacifico que simplemente la policía debía mantener el orden y dejar que esa gente se sentara en el parque a protestar cívicamente como la ley y la constitución se lo permite, el policía le da un macanazo por la espalda a la persona equivocada. Digo la persona equivocada por no todos los hombres aguantan un golpe y ponen la otra mejilla para que le den la otra como dice la biblia. Ese día estaba escrito que un tipo que no había nacido cuando el policía ya era policía, le ripostara de una manera contundente tirándolo al suelo con un golpe que pudo ser mortal. Las provocaciones pueden traer consecuencias fatales.
Un joven criado en un hogar cristiano, pero al parecer no tomó muy en serio aquello de poner la otra mejilla.
El que está tranquilo, déjelo tranquilo.
El que quiere trabajar honradamente, déjelo trabajar.
Estamos en contra de toda manifestación de violencia, venga de donde venga.
Estamos en desacuerdo de toda manifestación de abuso, venga de donde venga.
El ciudadano no tiene derecho a golpear ni ofender un policía.
El policía no tiene derecho a golpear ni maltratar al ciudadano.
Ese no es su roll.
Ese no es su trabajo.
Vemos como que los cuerpos armados odian al hombre de trabajo y aman al delincuente. Claro, el delincuente representa comida para el policía. El hombre de trabajo no.
Un caso que no debió pasar, que se pudo evitar, hoy está en los tribunales. La falta más grave y el origen del problema fue el macanazo del policía. ¿Está preso el Policía?
A todas luces el coronel violó la ley al agredir con un objeto madero contundente al ciudadano que se aprestaba a desmontar unas sillas lo que desencadenó una riña que llevó el policía a la lona de una trompada derivada de una reacción violenta del ciudadano por los golpes recibidos en la espalda. ¡Ah! ahora hay una acusación de agresión a un superior ¿Y la agresión violenta a golpes a un inferior, no es penalizada?
Este episodio escenificado en medio de una protesta pacífica provocada por la torpeza de un Alcalde inepto, la cual envuelve al Tristemente célebre Coronel y un chofer del transporte público debe llevarnos a reflexionar y aprender cuales son nuestros roles y responsabilidades en la sociedad. Cada quien tiene un temperamento diferente que no quiere decir que sea exactamente el correcto, pero es nuestro temperamento. Que debemos respetar para ser respetados y que lo que siembras vas a decosechar.
Nunca imaginó, jamás le pasó por la mente, no soñó ni remotamente el policía de mano dura y guapetón, que un mozalbete sin experiencia en tácticas, sin preparación en el manejo de armas, sin experiencia violenta o delictiva le iba a enseñar que los hombres se respetan. Cientos de hombres y mujeres habían sido humillados y reducidos a mierda por ese Coronel de una manera natural y sencilla porque así es su modus operandi.
Cuando el Comandante se grabó en lo más profundo de su cerebro que un policía debe ser fuerte, Guapo, abusador, burlón y violador de los derechos humanos, El pirulo ese, el chamaco que lo derribó, el tipo que le hizo entender el refrán aquel que “debajo de cualquier yagua vieja sale tremendo alacrán”, ese héroe que sirvió de pie de venganza para tantos que han sufrido los embates despiadados del Coronel, ese Muchacho Aún no Había nacido.
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