
VILLA RIVA.- Ciento de villarivenses se concentraron este domingo para dar el último adiós a la profesora Ana Bélgica García de Herrera, exdirectora del Liceo Técnico Profesional Juan Pablo Duarte de Villa Riva.
Los restos de Doña Bélgica, como cariñosamente se le conocía a la destacada educadora fueron expuestos en la funeraria Puerta Divina desde la mañana del viernes, día en que abandonó este mundo para reunirse con Dios.
El cortejo fúnebre acudió a la Parroquia San Antonio de Padua de esta ciudad, donde se ofició una misa y luego al centro educativo Juan Pablo Duarte, donde delante de su féretro se realizaron múltiples actos en honor a la maestra de maestras.
Ana Bélgica nació el 25 de enero del 1944, era la comunidad de Las Verdes. Realizó sus estudios primarios en la Escuela Casimiro N. de Moya, hoy Luis T. Molina, en el liceo Ercilia Pepín de San Francisco se matriculó como bachiller y en la Universidad Autonoma de Santo Domingo se invistió como profesora en biología.
En el año 1966 inició su vida laboral como educadora, en la comunidad El Aguacate en Arenoso, lugar donde no existía plantel escolar, siendo su primera misión la de motivar a las personas de esta localidad de poseer un espacio para que los niños recibiesen el pan de la enseñanza.
Al cabo de un tiempo fue trasladada a la comunidad de Majagual en Villa Riva, luego a la escuela urbana y fruto de su amor por la educación fue escalando de nivel.
En el 1967 se unió en matrimonio con el señor Alfonso Herrera Fermín, con quien procreó tres hijos Matilde, Gloria y Joel, pero también tuvo el privilegio de criar y formar a Aura, Elizabeth y Víctor.
Fue en el 1992 cuando doña Bélgica asumió la responsabilidad de dirigir el Liceo Juan Pablo Duarte, espacio en el que implementó una metodología de trabajo en equipo, cuyo desempeño dio como resultados centenas de profesionales y personalidades destacadas.
Implementó la celebración anual del «día del egresado», donde todas las personas que habían salido del liceo se concentraban a compartir y tenían el compromiso de aportar un libro, así como otros materiales y equipos que facilitaban el desenvolvimiento pedagógico y formativo del centro.
Siempre estuvo presente en las actividades religiosas, sociales, deportivas, culturales, siendo el Patronato del Asilo de Ancianos Jesús Maestro su más apreciado logro.
Fue de los fundadores del Club Rotario Villa Riva y de otros clubes que funcionaron en el municipio Villa Riva.
Pese al desgaste físico en el que había entrado, sus fuerzas de luchar por su pueblo nunca mermaron y en los últimos años estuvo inmersa acompañando al comité Villarivenses Unidos, del cual fue designada como presidenta, para ver realizado uno de sus mayores sueños, la Casa de la Cultura Villarivense, cuyos trabajos se iniciaron en el antiguo local del ayuntamiento municipal.
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