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«Hijo es hijo y yo nunca en la vida lo voy a desamparar”, dice señora tras consejo de un doctor

Un médico en La Vega le pidió que dejara de darle los medicamentos a su hijo, pero segura mejor continúa pidiendo ayuda para no dejarlo morir.

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Bernarda Espinal Marmolejos junto a su hijo Joel Almonte Espinal, en Puerto Plata, República Dominicana.

PUERTO PLATA.- Aunque con pocas fuerzas para continuar, pero si con fe en Dios de que puede lograr salir a camino, la señora Bernarda Espinal Marmolejos, narra la triste situación por la que atraviesa con su hijo Joel Almonte Espinal, quien se encuentra postrado en una cama desde hace más de tres años, tras sufrir un accidente. 



La fémina, que describe a su vástago como un muerto-vivo por la condición de salud en que está, reside en la calle 2 del barrio San Antonio, en el populoso sector San Marcos de Puerto Plata.

Doña Bernarda conversó con el comunicador Anderson Torres Javier del medio digital Chilote Torres Informa, a quien contó todo lo que su familia ha vivido desde aquel día 9 de febrero del 2020, cuando Joel sufrió un accidente de tránsito en una motocicleta, cuyos golpes los colocaron en esta situación. 

La señora explicó que su hijo laboraba como operador de maquinas pesadas en el vertedero de Puerto Plata en el horario de la mañana, pero por las tardes se desempeñaba como motoconchista, siendo en el ejercicio de cuya última labor donde resultó lesionado, al colisionar con el vehículo de una señora, de la cual no ofreció detalles. 

Al momento del accidente el joven no pudo ser operado por el estado de gravedad en que se encontraba, tras haber recibido múltiples golpes contusos en la cabeza.

“A él no lo pudieron operar, porque todo fue en la cabeza y muchísimos achaques en el cuerpo, pero yo necesito operarlo”, manifestó la madre, cuyo desempeño a tiempo completo es cuidar de su retoño. 

Espinal Marmolejos explicó que al inicio de la crisis de salud, al chico le realizaron una traqueotomía, pero los médicos le indicaron que este proceso debe repetirse cada dos o tres meses.

Desde aquel procedimiento para facilitar la respiración Joel Almonte no ha vuelto a ser sometido a otro, fruto del tiempo transcurrido, los aparatos se están destruyendo.

La fémina explicó que los hospitales no lo aceptan, que lo entregaron, pero que necesita una mano amiga para poder llevarlo a una clínica y realizarle el proceso de lugar.

Doña Bernarda cuenta que se desempeñaba como empleada hotelera, pero ya no puede laborar, porque como decía al principio, se dedica las 24 horas a cuidar de su hijo.

La señora no cuenta con ninguna de las ayudas de asistencia social que ofrece el gobierno dominicano, aunque reconoce que la mano amiga de las autoridades locales ha llegado hasta ella, especialmente de la gobernadora Claritza Rochtte Peralta de Senior y el alcalde Roquelito García. 

Bernarda agradeció el respaldo de los funcionarios, así como de otras personalidades de la provincia, para quienes pide a Dios mucha salud y vida. 

“Si yo tuviera una pensión, no estuviera pidiendo para él”, manifiesta con tristeza la madre, asegurando que con estos recursos podría cubrir los gastos médicos. 

Aunque seguidamente eleva sus plegarias a Dios para que devuelva la salud a su vástago, explica con tristeza que “él está muerto-vivo en la cama, nada más respirando”. 

“Yo perdí la casa, yo perdí todo, el hijo mío perdió su solar ¡Todo! nosotros lo perdimos”, expresa doña Bernarda, dejando hablar la tristeza de su semblante antes que su voz. 

Nueva vez volvió a reconocer el valor de las ayudas que ha recibido, pero asegura quiere operarlo y darle terapias.

Destacó que aunque han sido muchas las manos amigas que han llegado, no es suficiente, puesto que, solo pañales su hijo utiliza diez por día. 

Por un momento todo el entorno quedó en silencio, pero la mirada de Bernarda fijamente hacia Joel emitía un mundo de tristes emociones. 

Narra que nunca pensó que se vería en una situación de esta naturaleza, pero por amor a su hijo está dispuesta a todo.

«Pero hijo es hijo y yo nunca en la vida lo voy a desamparar», aseveró la señora, quien tragó en seco y quedó en silencio. 

Al cabo de unos segundos, sumergida en llanto comenzó a narrar una nueva etapa de la historia, la cual podríamos denominar como la más dolorosa, por las supuestas peticiones que le hiciera un médico en la ciudad de La Vega. 

“El doctor me dijo a mi que le quite los medicamentos, pero hasta un bruto que una gente sea sabe que es para que se muera y yo no se lo quité, yo mejor pido», manifestó la mujer sumergida en llanto. 

Doña Bernarda resalta que Joel Almonte Espinal era un hijo bueno y trabajador. 

Para finalizar aclaró que muchos piensan en Puerto Plata que su hijo falleció, pero no es así, lo que pasa que no puede exponerlo ni siquiera al sol. 

Para ayudas y colaboraciones el número telefónico de Bernarda Espinal Marmolejos es 809-465-1438 y su número de cuenta bancaria del Banco BHD es 11226890064. 

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