BAHORUCO. Esta es la provincia del suroeste con mayor fuente de agua en todo lo largo del litoral norte del Lago Enriquillo, con ríos y riachuelos que atraviesan la única carretera que une los municipios, sin embargo, sus habitantes dicen “morirse de sed” debido a la falta de un sistema que aproveche los líquidos y los lleve hasta las viviendas.

Ríos como Barreras, Panzo, Cambronal, Yaque del Sur, Postrer Río, y los manantiales Meregildo, Las Marías y Las Barías, cuyas aguas, en su mayoría, nacen en la sierra de Neiba, solo son aprovechados para la agricultura.
Excepto la parte baja de Neiba, los demás municipios padecen de una aguda escasez de agua desde hace más de 40 años que contrasta con los numerosos canales que cruzan por los patios de las viviendas.

Aunque existe el Acueducto Múltiple del Suroeste (ASURO), que atraviesa los municipios de Neiba, Galván, Los Ríos, Tamayo y Villa Jaragua, y los distritos municipales El Palmar, El Salado, Las Clavellinas, Cabeza de Toro, Mena, Monserrat, Santa Bárbara, Santana y Uvilla, el grito de todos es: ¡agua!
Bahoruco está preñada de agua, pero la falta del líquido es una dolorosa realidad que hace parir furor en algunos habitantes e impotencia en otros, a sabiendas de que el agua es vida y que sin ella no es posible continuar.
Altamira, colindante con el municipio de Tamayo, es una de las más afectadas por la escasez de agua, es un poblado compuesto por 552 viviendas. A pesar de que a tan solo tres kilómetros del río Yaque del Sur, sus aguas corren apresuradas sin siquiera humedecer los labios de sus habitantes por la falta de un sistema que las conduzca a las viviendas.
La gente ha improvisado un sistema y lleva un chorrito de agua que, en ocasiones es de aspecto similar al chocolate. Para poder aprovecharla, los lugareños se valen de una planta silvestre llamada alquitira para “asentar” el agua y aprovecharla sin tocar el fondo de los envases.
Felicita Serrano, es presidenta de la Cooperativa Agropecuaria de Mujeres (Coopemual) y promotora de salud, y cuenta que tienen los labios cenizos por la sed. Hace 19 años que a su comunidad no llega agua, a pesar de que el Instituto Nacional de Aguas Potables y Alcantarillados (INAPA) instaló una tubería, el agua se queda en Los Conuquitos, un poblado cercano.
“El problema de Altamira es grave, tenemos ciento y pico de niños con hongos, la mujeres tenemos problemas vaginales, no vale papanicolaou, ni medicamentos, tenemos que asentar el agua para poder coger un poquito, no estamos inventando tenemos, un derecho que estamos exigiendo”.
Además de las afecciones en la piel, principalmente en los niños, al igual que vómitos, diarreas y males gastrointestinales, las enfermedades predominantes en las mujeres son vaginales, precisamente por el uso de agua contaminada, según refiere Serrano, que también es promotora de salud
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