
Andreina de León junto a sus hijos.
En el corazón de Chumplun, entre la humildad de sus calles y la crudeza de la vida, reside la familia de Andreina de León. Cinco niños, su esposo Fabio García, y los padres de él, Ramona y Virgilio, comparten un espacio de apenas 80 metros cuadrados al borde de una cañada en Manoguayabo, Santo Domingo Oeste. La falta de comodidades básicas y las lluvias recientes han dejado su huella en la vivienda, construida con materiales precarios.
La historia comienza en una sala que sirve como cocina y baño, donde la mayor de los hermanos, Nahiolis, de siete años, realiza un gesto de amor cotidiano: preparar el desayuno para sus hermanitos.
Dos panes abiertos en dos partes, untados con mayonesa, se convierten en la modesta pero significativa primera comida del día. Mientras desayunan, la incertidumbre sobre las futuras comidas se refleja en el rostro de Andreina al responder: «Lo que aparezca por ahí…».
La lucha se intensifica con la presencia de Wilder, el bebé de dos años que enfrenta una batalla silenciosa contra la cardiopatía congénita, diabetes y falcemia. El tratamiento riguroso implica costosos gastos médicos, y la humedad en la casa agrava la salud de los niños. Wilder, curioso y juguetón, encuentra consuelo en sus «juguetes» inusuales: destornilladores y herramientas de trabajo de su padre.
El hogar, construido con palos, cartón y zinc, sufrió pérdidas irreparables durante las lluvias de noviembre.
La Navidad se presenta sin decoraciones llamativas, pero la unidad familiar se convierte en su mayor tesoro. Nahiolis y Mabiolholkis no asisten a la escuela debido a la pérdida de uniformes, y la historia de Andreina refleja un sueño interrumpido: trabajar y estudiar, ahora restringido por las necesidades constantes de su hijo.
A pesar de las dificultades, la familia demuestra resiliencia. Andreina busca formas creativas de generar ingresos, como vender helados.
La solicitud de ayuda para las fiestas se convierte en un llamado a la solidaridad, una oportunidad para tejer un poco de esperanza en el tapiz de sus vidas.
Aunque las adversidades persisten, el espíritu indomable de Andreina y la fortaleza de su familia brillan en la oscuridad. Cada día, con esfuerzo y determinación, buscan el pan de la mañana y, juntos, enfrentan los desafíos con un corazón lleno de amor y esperanza.
Si desea contribuir a esta historia, los números de contacto son: (829) 534-4085 y (829) 531-7005.
Esta es una paráfrasis de la historia original, contada por la periodista Shaddai Eves para el Listín Diario.
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