
SANTO DOMINGO.- Se ha viralizado en las redes sociales el fuerte mensaje de una madre ante el ataúd de su hijo, quien junto a un compañero fue ultimado por agentes de la Policía Nacional el pasado domingo 16 de julio, en el sector Manoguayabo de Santo Domingo Oeste.
La señora Maribel Aybar es la progenitora del hoy extinto Eriberto Belliard Aybar, alias «Pichón», de 20 años, quien cayó abatido en compañía Jahel Morrobel, alias «Yael», de 21, momento en que supuestamente sostuvieron un intercambio de disparos con una patrulla policial, en la calle Sur 36 de la barriada Hato Nuevo.
Golpeando el féretro y con el léxico de barrios capitalinos, la fémina vociferaba improperios, al tiempo que alegaba que su hijo había sido enviado a matar por sus enemigos, los cuales supuestamente no tuvieron valor para enfrentarse a él.
«El único orgullo que me queda fue que esos xx$%#» (mala palabra) no tenían voltio ni grano pa´ pelear contigo y tuvieron que tirarte a DICRIM, porque no hay bolas ni valor», expresaba la doña, la cual vestía de rojo completamente, incluyendo un pañuelo en la cabeza.
Asimismo, expresó que le quedan cuatro cartuchos más, refiriéndose a la cantidad de hijos que les quedan.
Las palabras de la dama fueron acompañadas de aplausos, coros y expresiones típicas de las llamadas naciones de barrio.
Los fallecidos, quienes residían en el barrio Enriquillo de Herrera en el citado municipio, habrían sido ejecutados por una patrulla del Departamento de Investigaciones Criminales (DICRIM), luego de que los mismos recibieran una llamada de una fuente confiable de que éstos estaban en la zona, señala el informe policial.
«Al notar la presencia de los agentes, ambos individuos dispararon contra la patrulla, por lo que éstos se vieron obligados a responder la agresión, resultando ambos heridos por proyectiles», precisa la nota informativa de la Policía Nacional.
Aunque las víctimas no portaban ningún documentos de identidad al momento del hecho, la policía lo identificó inmediatamente, porque supuestamente «eran reconocidos delincuentes que operaban en la zona de Herrera».
Los presuntos malhechores murieron mientras recibían atenciones médicas en el Hospital Vinicio Calventi, donde fueron llevados tras la balacera.
La policía dijo que ambos jóvenes portaban armas de fuego, entre ellas una pistola marca glock.
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