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Pitico, el alcalde que aún hace falta en Arenoso

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Cristian Concepción (Pitico).

El 24 de abril de 2024, Cristian Concepción, mejor conocido como “Pitico”, cerró un capítulo importante en la historia reciente del municipio Arenoso. Tras ocho años al frente del cabildo, se despidió de su pueblo no con palabras, sino con el legado de una gestión que aún hoy se respira en cada rincón de esta comunidad enclavada en el corazón del Bajo Yuna.

Pitico no fue un alcalde de escritorio. Desde mucho antes de ocupar una posición oficial, ya ejercía el liderazgo cercano y solidario que lo convirtió en uno de los ediles más queridos del nordeste. Su paso por la alcaldía se caracterizó por una administración humana, con rostro sensible, cercana al pueblo y con una marcada visión de desarrollo social, deportivo, cultural y espiritual.



Durante su mandato, Arenoso vivió una transformación que no puede negarse. Trabajando en equipo, gestionó ambulancia y camiones compactadores, mantuvo una limpieza frecuente de calles, mantenimiento de cañadas, y construcciones de viviendas para familias vulnerables. Apostó al deporte, no desde un palco, sino acompañando los torneos en cada disciplina. Equipó la funeraria municipal, iluminó los sectores más oscuros del municipio y nunca dejó solos a los afectados por las constantes crecidas del río Yuna.

Además, Pitico impulsó las actividades culturales, fortaleció los lazos con las iglesias, juntas de vecinos y organizaciones comunitarias. Institucionalizó ayudas fijas para envejecientes y personas con discapacidad, hizo de la solidaridad una costumbre durante Navidad, Semana Santa, el Día de las Madres y otras fechas importantes del calendario colectivo. En resumen: gobernó con el corazón.

Sin embargo, su decisión de no presentarse nuevamente en las elecciones municipales de 2024, a pesar de contar con amplio respaldo popular, dejó un vacío que aún no se llena. Prefirió, como todo militante leal, poner por delante los intereses de su partido, sumándose a la causa colectiva y apoyando desde otras trincheras.

Pero la realidad hoy es otra. Arenoso se siente abandonado. La continuidad de las buenas prácticas desapareció o, en el mejor de los casos, se realiza sin la transparencia ni la vocación que caracterizaban a Pitico. Las calles lucen descuidadas, las ayudas mermadas, la cercanía institucional casi extinta. El municipio parece haber perdido no solo un alcalde, sino un guía.

Desde este medio, que siguió de cerca su gestión y documentó cada paso, queremos dejarle un mensaje claro: Pitico, tu pueblo te necesita. El liderazgo no siempre se mide por el cargo que se ocupa, sino por el impacto que se deja. Y el tuyo aún vive en la memoria de tu gente.

Considera el llamado de tu comunidad. Porque Arenoso no olvida, y porque el buen gobierno siempre tiene espacio para regresar.

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