
Reportaje especial realizado por Julissa Céspedes, para CDN.
En República Dominicana, miles de personas han sobrevivido a lesiones devastadoras causadas por quemaduras, y sus historias de lucha y perseverancia revelan una necesidad urgente: la creación de un banco de piel en el país. Este reportaje especial de Julissa Céspedes, para CDN, destaca la difícil travesía de estos individuos por recibir la atención médica adecuada para salvar sus vidas.
Los relatos de los sobrevivientes describen cómo, tras sufrir quemaduras severas, se enfrentaron a un sistema de salud con recursos limitados, donde la falta de un espacio especial para estos fines representa una barrera significativa para su recuperación. La piel donada es crucial para los tratamientos de quemaduras graves, ya que ayuda a prevenir infecciones, reducir el dolor y acelerar el proceso de curación.
Uno de los testimonios más conmovedores es el de Esther Jiménez, quien sufrió quemaduras de segundo y tercer grado al ser atacada con una sustancia química en Bonao. «Llegué al Morgan y me mandaron para mi casa hacerme un proceso y echarme mucha agua, pero era porque no había cama,» relata. «Duré un mes en coma, no se si fue que me indujeron o que caí en coma y el doctor le decía a mi hermana que arreglaran la casa porque yo no iba poder resistir.»
Como Esther, muchos otros coinciden en que la existencia de un banco de piel en República Dominicana podría marcar una diferencia crucial en sus vidas y en la de futuros pacientes. La posibilidad de disponer de injertos de piel de manera inmediata no solo salvaría vidas, sino que también mejoraría significativamente la calidad de vida de los sobrevivientes.
El reportaje también resalta las voces de los profesionales de la salud, quienes señalan que un banco de piel no solo beneficiaría a los pacientes de quemaduras, sino también a aquellos con otras condiciones médicas que requieren injertos de piel, como las úlceras diabéticas y las heridas crónicas.
Este llamado a la acción busca sensibilizar a las autoridades y a la sociedad en general sobre la importancia de invertir en este departamento médico. La esperanza es que con la atención y el apoyo adecuados, República Dominicana pueda establecer este recurso vital y ofrecer una segunda oportunidad a quienes han sufrido tanto.
Al igual que Jiménez, la joven Roberkis Altagracia Torres, entiende que la creación de un banco de piel no es solo una necesidad médica, sino una cuestión de dignidad y humanidad.
La tasa de mortalidad por quemaduras van de un 26 a un 30%, revela el reportaje.
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