Por: Soniel González
Cuando desaparecieron los círculos de estudio en el Partido de la Liberación Dominicana, también fue desapareciendo la decencia, el honor y la lealtad en un partido que por la formación de sus integrantes y el decoro de su gente marcaba la diferencia y distancia de las demás organizaciones políticas del sistema.
El crecimiento sostenido del partido de la Estrella Morada lo llevó al poder en el año 1996, sin nunca antes tener que apoyar o servirle de muleta a ningún otro partido.
Recuerdo el año 1990 cuando comencé a convencer gente para llevarlos a las filas del partido, en mi barrio, que era populoso, Manganagua, Santo Domingo, Distrito Nacional, solo había un Peledeísta en cuatro cuadras a la redonda: Chilo, un personaje, profesor en la Universidad Autónoma de Santo Domingo extensión de Engombe y en mi casa Ventura González, mi hermano, y yo que inquieto y habiendo sido formado en los clubes culturales y los grupos de la iglesia católica tenía un pensamiento que congeniaba con lo que hasta ese momento era un proyecto partidario decente.
Con mucho respeto y agrado llegan a mi memoria las caminatas de Máximo Suárez, Alfredo Espinal, Satún, El Profe Justo, Meñique, Enrique y Franco, muchas veces recibiendo burlas cuando se desplazaban pancartas en mano por las calles de Villa Riva. Uno de los hombres más decentes que conozco, Jorge Luis Henríquez nos impartía círculos de estudio.
Ahora es negocio ser peledeísta. En esos tiempos era un ideal. Ahora garantiza empleos, cargos y hasta la presidencia de la República.
Los congresos de apertura y ya con la miel del poder saboreada el Partido de la Liberación Dominicana comienza a recibir todo tipo de integrantes de diferentes extirpes y distintos pensamientos y procederes, le rebasan por la izquierda al PRD y se convierte en la organización política más grande del país y un bastión electoral.
Rezando la máxima de que “En política solo se hace lo que conviene” la convirtieron en su modus operandi y arrancan en FA las Travesuras.
Impensables e inimaginables negocios han sido concretados con “se hace lo que conviene”.
Lo que conviene a un grupo económico.
Lo que conviene a un grupo político.
Lo que conviene a la conquista del poder sin importar qué se vaya de paro en el camino.
Lo que conviene a los que han saqueado el patrimonio público con el permiso de los que ayudamos, colaboramos y luchamos porque se materialicen los proyectos de los que conscientes todos de lo que hacen, nos prestamos para premiarlos y luego decir ¡Ay me Engañaron!
Cada proceso electoral se convierte en un mercado público, sí, público porque ya ni nos tapamos el refajo, no guardamos las apariencias a la hora de hacer negocios vendiendo nuestros seguidores por libras como ganados cuadrúpedos.
Un alto porcentaje de la población cobra por sufragar, lo que eleva el presupuesto de inversión de los candidatos, ese mismo segmento de la población le exige al candidato electo que le resuelva los problemas comunes y de no hacerlo le dice ladrón.
Es sistémico, generalizado el desquebrajamiento moral en nuestra Nación, llevándose a su paso jueces, policías, militares, empresarios, políticos, abogados, médicos, doctores y demás hierbas aromáticas, con el afán de hacernos ricos sin importar la procedencia ni la forma. Es buscar cuartos a costa de lo que sea.
No importa la simpatía que pueda granjearse un candidato por su labor comunitaria y su forma decente y amigable de vivir. Sólo tiene que aparecer un acaudalado rufián e invertir un dinerillo para doblegar la voluntad de los que reconociendo los valores morales del candidato humilde y comunitario, se venden como pollos por un plato de comida a sabiendas que ese acaudalado inversionista político cuando gane lo que va es a buscar su dinero y multiplicar su inversión.
Pero a nosotros nos gusta esa chercha. Nos encanta. La disfrutamos y cada cuatro años a lo mismo.
Es muy abundante el lambonismo de gente sin cerebro que como marionetas son manejados por el hilo de negociantes inescrupulosos que se aprovechan de la ingenuidad, debilidad y torpeza de votantes que para ellos solo eso son: votantes. Y en algunos casos, busca votos.
En un descaro que se acerca al irrespeto de la inteligencia de alguien que cree tener cerebro, alguien se atrevió a decirme unos cuantos días antes de la convención, si así se le podría llamar a la imposición de criterios que se llevó a cabo el domingo 13 de diciembre, que tal candidato conviene porque es manejable, porque es y no es, porque no tiene cerebro. Otra perla: Con una llamada bajamos una línea para que se vote por tal o cual candidato y los demás no sacaran un voto en ese intermedio. Entonces la pregunta del millón ¿Por qué permitir que gente de tu entorno o proyecto político gaste 100 o 200 mil pesos en una campaña para el día de las elecciones traicionarlo con una llamada?. ¿Por qué no dejan que el pueblo se exprese libremente y vote por el candidato de su simpatía?. Las Travesuras llegaron tan lejos en el municipio de Rilla Riva que regaron el rumor de que el candidato más popular se había retirado. Fue tan grande el daño hecho a un competidor compañero que en la mesa de Jobobán no le pusieron los votos sufragados a su favor porque supuestamente estaba retirado. Esto esta escrito, que alguien me desmienta.
Quien suscribe, ha puesto a disposición del Partido de la Liberación Dominicana, vida y bienes, esfuerzo, trabajo y entrega leal a nuestro equipo político, equipo que es el más sólido y exitoso que pueda tener municipio alguno. Pero nunca, nunca me prestaré para hacer travesuras. Mi lealtad no transige. Soy un soldado de primera línea. Pero tengo pensamiento propio. Soy un pendejo según dicen los que creen que por pertenecer a un equipo exitoso debería estar en una posición privilegiada del tren gubernamental.
No soy ningún P. Soy privilegiado. Cuando se me ha presentado la oportunidad de ayudar a alguien, en la mayoría de los casos he recibido el respaldo de la cabeza del equipo.
Después de haber lanzado una precandidatura a regidor por mi pueblo, tratando de seguir brindando un servicio a la comunidad, no por un empleo, porque tengo un empleo, decidimos proponer a nuestros compañeros una alianza estratégica, pues habíamos sido informados que posiblemente el PLD sólo tendría una posición en la casilla de regidores debido a las negociaciones con los demás partidos aliados y las reservaciones de la órganización. El compañero Raúl Ortega decidió deponer sus aspiraciones para apoyar sin reservas al que quedara como precandidato. El compañero De La Cruz dijo que no le hablaran de eso. Un servidor y Gongo lo decidimos con una moneda en la oficina privada del precandidato a alcalde Gregorio Hiraldo. Gongo salió agraciado y decidimos apoyarlo como un sólo hombre reconociendo la labor social que ha brindado a nuestro pueblo el también llamado abogado de los pobres: Gongo.
Se sumaron al proyecto Rolfi Rojas, Ramón Santos (Negro) y Raúl como lo había prometido.
Obviando todas las presiones, propuestas indecorosas y travesuras decidimos llevar hasta el final el proyecto Gongo Regidor.
Resultado: tercer lugar en el listado de candidatos electos. Con hechos demostró que es el más popular en Villa Riva. Puedo o debo estar de espaldas a la realidad?. No soy estúpido.
Quiero estar en el lugar que la sociedad me quiere tener. Sin travesuras. Haciendo lo que me conviene, pero sin travesuras.
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