
Un estudio publicado en Nature Metabolism sugiere que la obesidad podría originarse en el cerebro debido a la alteración de la sensibilidad a la insulina. La investigación, liderada por el Centro Alemán para la Investigación de la Diabetes, el Instituto de Investigación Helmholtz de Múnich y el Hospital Universitario de Tubinga, reveló que apenas cinco días consumiendo comida ultraprocesada pueden generar cambios en los patrones cerebrales, afectando el control del apetito y el sistema de recompensa.
El experimento contó con 29 voluntarios, todos hombres con peso normal, divididos en dos grupos: uno mantuvo su dieta habitual, mientras que el otro agregó 1.500 kcal diarias en alimentos ultraprocesados. Tras cinco días, quienes consumieron más calorías presentaron un incremento en la grasa hepática y alteraciones en la respuesta cerebral a la insulina. Lo más preocupante fue que, incluso después de regresar a su alimentación normal, la resistencia a la insulina en el cerebro persistió.
Para la investigadora Stephanie Kullmann, autora principal del estudio, este hallazgo confirma que la exposición breve a una dieta poco saludable puede ser el detonante de la obesidad y la diabetes tipo 2. “El cerebro adapta su respuesta a la insulina antes de que se genere un aumento de peso, lo que favorece el desarrollo de enfermedades metabólicas”, señaló.
Las especialistas Ana Belén Crujeiras, del Instituto de Investigación Sanitaria de Santiago (IDIS), e Irene Bretón, de la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN), advierten sobre la necesidad de intervenir tempranamente. Bretón enfatiza que la obesidad no es solo un problema del tejido adiposo, sino una enfermedad que se origina en la regulación del balance energético en el cerebro.
La investigación también subraya la urgencia de regular el consumo de comida ultraprocesada, especialmente en niños, ya que su exposición constante podría alterar de manera irreversible los mecanismos de control del apetito. “Si observamos este efecto en solo cinco días, imaginemos el impacto en quienes consumen estos productos desde la infancia”, alertó Crujeiras.
Dado el rápido impacto de la alimentación en el cerebro, los expertos coinciden en la necesidad de actuar con urgencia para frenar el avance de la obesidad, que en España afecta al 18,7% de la población adulta, según el estudio ENE-COVID de 2023.
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