
El parque vehicular de Santo Domingo se mantiene en constante congestión, haciendo del metro y del teleférico una alternativa. | Lésther Álvarez.
República Dominicana está inmersa en un proceso de modernización de su parque vehicular, y esto no solo se debe a la iniciativa del fideicomiso «MASGAS», que promueve el uso de gas natural como carburante en los autos, o al crecimiento de los vehículos eléctricos.
Además, distintos proyectos como el Metro, el Teleférico y el Monorriel están en planes de mejora del transporte público a nivel nacional, como estrategias para aliviar la congestión vial, considerando que circulan alrededor de cinco millones de vehículos entre automóviles y motocicletas por las calles dominicanas.
Aunque este número podría pasar desapercibido comparado con el parque automotor de países como México, con más de 55 millones, el segundo más grande en Latinoamérica, o Argentina, que triplica la cantidad local con más de 15 millones, la República Dominicana ocupa el segundo puesto en el índice de motorización, que relaciona la cantidad de vehículos por cada 1,000 personas, solo superada por Brasil.
A pesar de tener una población cercana a los 11 millones, la nación caribeña cuenta con 507 vehículos por cada 1,000 personas, ubicándose junto a Brasil como los únicos dos destinos en la región que superan las 500 unidades. Tanto Brasil como México, en tercer lugar, superan a República Dominicana por más de 100 millones de habitantes.

Sin embargo, esta modernización del parque vehicular no está exenta de consecuencias. Según el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), el aumento del uso del automóvil en América Latina y el Caribe ha llevado a problemas como congestión, contaminación atmosférica y auditiva, y un aumento en los accidentes de tránsito.
En el caso de Santo Domingo, aunque en 2019 se consideró la ciudad menos congestionada en comparación con otras urbes latinoamericanas, aún se registraron 75 millones de horas perdidas anualmente, con costos equivalentes a casi medio millón de dólares diarios.
El informe también destaca la situación en otros países de la región. Por ejemplo, Bogotá, capital de Colombia, es una de las ciudades con peor tráfico, donde los habitantes perdieron en promedio 122 horas al año en embotellamientos en 2022.
A pesar de que República Dominicana se posiciona como el segundo país con más vehículos por cada 1,000 personas, su realidad cambia al analizar la mortalidad por accidentes de tránsito. El país caribeño ostenta la mayor tasa de muertes causadas por lesiones en accidentes de tránsito a nivel mundial, con 65 muertes por cada 100,000 habitantes, según el «World of Statistics».
En conclusión, mientras República Dominicana avanza en la modernización de su parque vehicular, es crucial abordar las consecuencias negativas asociadas, como la congestión, la contaminación y, especialmente, la elevada tasa de mortalidad en accidentes de tránsito.
Fuente: ElDinero.com
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