
MARÍA TRINIDAD SÁNCHEZ. – El sacerdote Noberto Rosario dijo este lunes que, tras sus declaraciones sobre las vestimentas, los cortes de pelo y el horario de llegada a las escuelas, “Ha habido una explosión… lo que significa que todos querían quejarse de lo mismo”.
Al conversar con el periodista Rolfi Rojas, director del portal Noticias Villa Riva, el cura de la parroquia San Francisco de Asís del municipio El Factor, en la provincia María Trinidad Sánchez, aseguró que, en las redes sociales la mayoría de comentarios son positivos, lo que demuestra que hace mucho tiempo se perdió el sentido de disciplina, autoridad, respeto, orden, jerarquía y hasta de limpieza.
“Yo soy de los que creo, que de los tantos problemas que tiene el sistema educativo público dominicano, hay que comenzar por algún lado”, precisó el servidor católico. En ese sentido, expresó que, por su función educativa en la diócesis, participa de actividades y foros, donde habla sobre el tema y sugiere a funcionarios del Ministerio de Educación cambios que podrían mejorar la calidad educativa.
Asimismo, explicó que ha recibido llamadas discretas de amigos, quienes lo felicitan por haber tenido el valor de denunciar y enfrentar el problema que afecta a los centros educativos.
Adelantó que no teme que sus declaraciones puedan traer consecuencias en su contra, fruto de la presión de una sociedad frágil, que reclama adaptarse a los tiempos modernos.
“Si el ministerio quiere actuar… y seguir defendiendo lo indefendible”, manifestó Noberto, al tiempo que plantea que hay una inflación de derechos. “El derecho tiene que tener una gradualidad y un sentido de equilibrio”, dijo al referirse al positivismo jurídico que solo propone derechos y deja a un lado los deberes.
Explicó que la flexibilidad de evaluación con que es medido el grado de aprendizaje, no es justa, porque al final los estudiantes sin competencias son promovidos igual que los que si las tienen, creando un descontrol emocional en aquellos que se esfuerzan.
“Los muchachos llegan al primero de bachiller (que antes era séptimo), que el 70% hay que alfabetizarlo”, acotó Rosario.
Al culminar sus declaraciones expresó que la gran tarea pendiente, es “lograr que la familia tenga un compromiso más directo, esté más enterado de la marcha de sus hijos”, porque los adolescentes se deprimen en la recta final, al darse cuenta de que no reúnen las competencias para ingresar a la universidad.
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